Transmutación de valores

En la Grecia heroica de Homero el bueno era el fuerte, el poderoso. A partir de Sócrates y Platón, el pesimismo nihilista comienza a ganar a los griegos. El bueno es el que renuncia a la vida, a las pasiones y al cuerpo por un mundo de las ideas inexistente. Judaísmo y cristianismo son el origen de una moral cuya característica es el resentimiento. Este consiste es condenar la vida porque es impotente para vivirla. El judaísmo y cristianismo realizan una cambio de los valores de la Grecia heroica. Ahora, los buenos son los obedientes, los débiles etc. Por el contrario, ahora pasan a ser malos superiores, los orgullosos etc. Nietzsche propone una inversión de los valores, una transmutación de los valores. La moral cristiana del resentimiento es sustituida por una moral sana guiada por valores que dicen sí a la vida, a las pasiones y a los instintos. La figura de esta moral es el superhombre, capaz de asumir la muerte de dios, de eterno retorno y de la espiritualización de las pasiones.


Para Nietzsche la sociedad burguesa occidental estaba atravesando una completa crisis de valores (filosóficos, morales, éticos) por eso propone una transmutación, sustitución de estos. Aplicó este concepto tanto a: Filosofía: sustituir la Metafísica (proposiciones eternas y absolutas) por el Devenir (subjetivismo y perspectivismo); Religion: desaparición de la religion para acabar con los códigos morales opresores, a través de la muerte de Dios; Moral: paso de la moral descendente o de los esclavos, a la ascendente o del superhombre, la dionisíaca; Ética: la conducta no debe regirse por fenómenos morales, sino por la interpretación moral de estos.


Nietzsche propone la transmutación de valores con el objetivo de invertir los valores de la moral contranatural, reemplazar los valores de la moral tradicional, que Nietzsche considera moral de esclavos, una moral que negaba los placeres de la vida y que renunciaba a ésta (los valores cristianos y burgueses). Se tomarían como valores los absolutamente contrarios a los tradicionales como la sensualidad, la ausencia de compasión o la aceptación de la vida como enfrentamiento.
La transmutación de valores sólo puede ocurrir tras la muerte de Dios, una vez que muere el absoluto y desaparecen los valores de la moral que se fundamentan en él, se convierte al hombre (hijo de Dios y amante de la verdad absoluta) en el superhombre. No será el hombre el que transmute los valores, sino el superhombre, aquel que es valiente, acepta la vida, asume su dolor y a pesar de esto sigue apreciándola, además, quiere crecer y ser generoso sin esperar una recompensa en otra vida, es aquel que quiere la muerte de Dios aunque suponga la angustia.